
Yo también me indigno.
Al principio no me posicioné, ni os criticaba ni os alentaba. Hice algo que en este pais brilla por su ausencia: observar, analizar y esperar vuestra evolución para formarme un juicio de valor. Dos primaverales noches, Carmen y yo nos acercamos a conoceros y saber de vuestros labios, de vuestros carteles lo que queríais hacer, lo que pensabáis. Algunas mañanas al salir del trabajo intenté saber sin con la claridad mañanera vuestras ideas tambien se aclaraban . . . peo empezé a tener la sensación de que tomaban el camino contrario.
A día de hoy, quiero obviar vuestros asaltos a entidades bancarias, quiero olvidar vuestras entradas a saco en centros comerciales, intento hacer oidos sordos de algunos manifiestos pidiendo la abolición de la monogámia, o de otros en los que solicitáis una absoluta intromisión del estado en mi vida.
Pero aunque lo intento, también yo me indigno.
Hoy en día, evito recordar que solicitáis el libre acceso a cambio de sexo para menores e inmigrantes; ni siquiera me acuerdo de vuestro rancio ecologismo de andar por casa cuando declarais que "por encima y por debajo de todo, somos naturaleza". Intento olvidar el regreso que proponéis a la edad de piedra cuando criticáis a "nuestras cúpulas de aislamiento llamadas ciudades".
Pero lo siento, estoy indignado.
Intento no dar importancia a vuestra solicitud de "el derecho a una sexualidad pública que no se articule en términos de prohibiciones, secretos y tabúes, que no esté condenada al armario de la intimidad, y que se incorpore como tema de debate en todos los ámbitos de la sociedad. Demandamos la incorporación en el sistema educativo de una educación sexual integral plural". Tampoco doy importancia a vuestras posiciones contra todo lo que huela a Dios o religiosidad.
Sin embargo, estoy indignado.
Porque el Parlamento si me representa, los ayuntamientos a donde mañana iréis también me representan y porque el pueblo . . . el pueblo no sois vosotros. Ninguno de ustedes ha pedido permiso a ningún ciudadano para enarbolar la representación popular que os atribuis, sin embargo en los ayuntamientos, en el parlamento si está el pueblo, allí sí.
¿Que hay chorizos entre ellos? claro cómo en todos sitios; ¿que la ley electoral hay que cambiarla? evidentemente, algunos llevamos siglos pidiéndolo; ¿que su forma de cotización y gestión de pensiones es inmoral? obviamente que lo es. Pero aquí en este pais, murieron muchos, perdieron su vida laboral otros y muchísimos cayeron en el ostracismo profesional y laboral por conseguir un parlamento.
Un parlamento y unos ayuntamientos donde vosotros (sin mi voto ni el de nadie) vais a manifestaron libremente (gracias a mi voto y al de tantos) para pedir . . . en fin ya ni vosotros sabeis que pedir.
Y es que probablemente no conocísteis o ya se os olvidó el brillo en los ojos de tantas personas que pudieron votar por primera vez en libertad hace 35 años.
Por todo eso, yo también me indigno, yo también soy pueblo.




















