
Sin palabras
O eres del Celtic de Madrid o del Barcelona Rangers
y punto.
O eres del Celtic de Madrid o del Barcelona Rangers
y punto.
Visiones del mundo desde la plaza de los carros

Por materna herencia, mis sentimientos patrióticos deportivos son más anglo-germánicos que hispanos. Mi primer mundial lo viví en casa de mi abuela alemana viendo cómo una nación dividida por la guerra se enfrentaba en un campo de fútbol. Una, (la buena decían aquí, la del oeste allí) ganó ese mundial. No era el primero que ganaba ni fué el último.
Todos saben de mis críticas a Del Nido
Empleados del Sevilla FC hablan en los medios oficiales
porque cómo bien en su carta escribió:
(AFP)
"Todos los hombres de cualquier nivel social,
Y no querido Del Nido, ni soy un energúmeno ni corto de miras y por supuesto no se me ocurriría llamar al presidente del Barcelona "Juan Lapuerta", entre otras cosas porque no llamo "Federico" a Kanouté ni "Guillermo" a Bill Clinton.
Y no soy cateto para necesitar proclamar mi españolidad con una bandera más grande que mi escudo, ni para ilusoriamente pensar que en el resto de España caeré mejor por llevar la bandera nacional. Ni mi catetismo me lleva a poner una bandera en mi camiseta que ocupa una superficie mayor que la del Real Madrid, Atlético, Málaga, Almeria y Recreativo juntas. Supongo que cuando a mi equipo le gritan en Madrid, Valencia, Zaragoza, etc. "Sevillanos yonquis y gitanos", "Sois la verguenza de España", "Vagos y borrachos", el solo recuerdo de que llevamos la camiseta de España les calmará y nos querrán y amarán fraternalmente. Y por supuesto, mi catetismo no me llevará a criticar al Barcelona por llevar una bandera distinta de la de España (cosa que curiosamente también hacen Málaga, Recreativo, Zaragoza, Valencia, Español, etc.).
Y aunque energúmeno sea, un hortera no soy. El convertir mi camiseta en un buzón de correos no es de buen gusto, ni por supuesto sacar camisetitas rosas o naranjas que nada tienen que ver con mis colores. Implantar banderas de España a lo bestia, sin ton ni son, sin el menor sentido estético, es una horterada. Nadie criticó aquella primera bandera discreta y con gusto de la primera final de la UEFA; después de eso, a cual más hortera. ¡Por Dios! si ni siquiera la selección española viste así.
Y siendo corto de miras cómo soy, no soy un mentiroso. No digo que las camisetas se venden porque todos sabemos que no es así. Las camisetas con la bandera de España se regalan al año siguiente porque a la inmensa mayoría no nos gustan. Por eso no le creo cuando habla de marketing, porque en este tema es en el único que contra viento y marea, contra números y balances se empeña usted en seguir adelante. Sabe que las camisetas son las que menos se venden pero le da igual, el caso es seguir con la bandera.
A mi me enseñaron a querer a un club, a una historia, a una afición y a unos colores. Todo era blanco y rojo . . . sólo blanco y rojo. Ningún sevillista de los del tercer anillo pensó jamás que nuestra casaca llevara algún color distinto del rojo o blanco. Y todos los sevillistas soñamos en pasear por Europa nuestros colores, usted en cambio ha conseguido que en Europa nadie sepa cómo narices viste el Sevilla. No entiende, no le entra en la cabeza que en España pasan de nosotros cuando no se rién o se mofan. El Sevilla querido presidente, no es la calle Barcelona, ni la calle Harinas, ni la calle Madrid, ni la calle Fernández y González de la Sevilla de finales de los 70. No presidente, el Sevilla es mucho más grande porque aunque le duela, porque en el fondo le duele, cada 6 de Enero miles de niños sevillistas se despiertan con una única ilusión . . .
Y para algunos demasiado largo
(Diario de Mallorca)